Creado:
12 de Julio del 2018
Última actualización:
14 de Julio del 2018

Cuando Costa Rica apenas superaba sus primeras dos décadas de vida independiente, hace 175 años, el Dr. José María Castro Madriz, Ministro General de Costa Rica, creaba la Universidad de Santo Tomás por decreto del 3 de mayo de 1843. Don José María tenía clara la importancia de la educación y de la cultura para que su pueblo fuese realmente libre y con altos valores cívicos. Al fundar la Universidad, don José María enunció este hermoso aforismo: “Triste del país que no tome a las ciencias por guía en sus empresas y trabajos. Se quedará postergado, vendrá a ser tributario de los demás y su ruina será infalible, porque en la situación actual de las sociedades modernas, la que emplea más sagacidad y saber, debe obtener ventajas seguras sobre las otras”.

En ese mismo año nació Mauro Fernández Acuña, hijo de la maestra Mercedes Acuña. Don Mauro propició una de las grandes reformas en la educación de Costa Rica, amplió la Educación Secundaria y propició la creación del Colegio Superior de Señoritas, el Liceo de Costa Rica y el Instituto de Alajuela. Declaraba don Mauro “la escuela es el supremo bien de Costa Rica, porque en ella se persiguen deliberadamente la democracia y la cultura. Es el lugar donde debe formarse el ciudadano: ahí se aprende a amar a la patria y sus instituciones”. Parte de esa reforma educativa condujo al cierre de la Universidad de Santo Tomás en 1888, lo cual dejó un vacío universitario de 53 años – hasta que comenzó a funcionar la Universidad de Costa Rica.

Antes de 1972, la ciencia en Costa Rica se desarrollaba principalmente en la Universidad de Costa Rica, en algunos hospitales y en los programas de investigación agronómica del Ministerio de Agricultura y Ganadería y del IICA/CATIE. El CONICIT fue creado en 1972 para financiar la formación de especialistas y proyectos de investigación científica y de desarrollo tecnológico. En esa misma década fueron fundadas tres universidades públicas: el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED). En 1986 fue gestado el MICIT (hoy MICITT), cuya misión reza “Promover, incentivar y estimular la creación de condiciones apropiadas para que la investigación, la innovación, el conocimiento y el desarrollo tecnológico del país, apoyen el crecimiento económico y a una mejor calidad de vida en los costarricenses”.

Y bien, en la época del impulso creador del MICIT y de la Ley 7169, de Promoción del Desarrollo Científico y Tecnológico, 100 años después del cierre de la Universidad de Santo Tomás, un grupo de costarricenses promueve la creación de la Fundación para el Centro Nacional de la Ciencia y la Tecnología (CIENTEC), una organización sin fines de lucro, que tiene como fin “promover y popularizar la ciencia y la tecnología”. Fue por esa época, cuando yo fungía como Director de Cooperación del TEC, que tuve la oportunidad de conocer a Alejandra León Castellá – esa lúcida, entusiasta, vigorosa y contagiosa mujer que ha impulsado y dirigido a CIENTEC.

La misión de CIENTEC expresa “Contribuir al desarrollo de una cultura científica y tecnológica que potencie a las personas con equidad; estimular su curiosidad; dotarles de instrumentos y conocimientos básicos para observar, experimentar, crear modelos, reconocer fuentes de información confiable, resolver problemas y desarrollar criterios propios; estimularlos como individuos creativos y autónomos, aprendices de por vida y miembros activos de la sociedad”. ¡Lo han hecho muy bien en estos 30 años de vida!

La fortaleza de CIENTEC está en que convoca y une, hace sinergias y promueve la popularización de la ciencia y la tecnología por la colaboración. He observado cómo se ha asociado exitosamente con maestros y profesores, padres de familia, niños y jóvenes, escuelas, colegios y universidades, estudiantes y profesionales en comunicación, para multiplicarse y acercar la matemática, la ciencia y la tecnología al costarricense común, sin exclusión de género, edad o condición socioeconómica.

CIENTEC presenta de manera atractiva y novedosa el conocimiento vía el juego, la diversión, la exploración, la observación, la experimentación, la creación literaria, los medios digitales, el arte, el compartir… todo lo que estimula la curiosidad, el afán de comprender y explicar los fenómenos de la naturaleza, la solución de problemas, la creación de artefactos ingeniosos y útiles.

Para ampliar la divulgación de la cultura científica y tecnológica CIENTEC ha recurrido a la Web (que recibe cientos de miles de visitas al año), los famosos lunarios, las cajas de cereales, la radio, los libros y otros medios impresos, así como a certámenes de creación literaria, ferias científico-tecnológicas, congresos que atraen a cientos de docentes, excursiones naturalistas, juegos, y mucho más. CIENTEC ha propiciado la adopción de formas de publicación amplia, como los Creative Commons (Science Commons), para que más personas se animen a crear textos y multimedios con contenido científico y tecnológico compartibles y editables – sin mediar el lucro.

He tenido el honor de exponer esporádicamente en los Congresos Nacionales organizados por CIENTEC, donde he hablado sobre la importancia de los modelos personales en las elecciones vocacionales en ciencia y tecnología, los desafíos y las posibilidades de desarrollo que ofrece la Informática, la forma en que han venido evolucionando las disciplinas informáticas – en su múltiple carácter de ciencia artificial y matemática, tecnología, ingeniería de diseño y coadyuvante del desarrollo científico, tecnológico, económico y social.

También tuve el honor de prologar el libro ‘Las Matemáticas de lo cotidiano’, bella y estimulante obra que reúne cápsulas-artículos del programa Matex1minuto, difundidos por la Radio de la Universidad de Costa Rica, producto del trabajo creativo de Anabelle Castro Castro, Alejandra León Castellá, Margot Martínez Rodríguez, Manuel Murillo Tsijli y Alberto Soto Aguilar. Matex1minuto condensa información interesante en un formato atractivo, con un lenguaje ágil y ameno que desmitifica y devela las bellas e interesantes facetas de la Matemática. Matex1minuto logra atraer, entretener, retar e invitar a explorar, para descubrir, conocer, asociar y entender –demostrando que la ‘Mate’ es interesante, estimulante, retadora y útil.

30 es un número interesante: es el producto de tres números primos sucesivos (2, 3, 5), que a su vez son números de Fibonacci. ¡Muchas gracias a CIENTEC, a Ale León, su equipo y la multitud de voluntarios y colaboradores, por ayudar a sacar la ciencia, la tecnología y la matemática de los claustros y acercarlas a los ciudadanos, para alentar a los curiosos creadores capaces de innovar de manera sostenida por muchos años más!

Cierro con una paráfrasis de don José María Castro Madriz, en positivo: Feliz sea el país que tome como guía a la ciencia y la tecnología para marcar los derroteros en sus trabajos y empresas. Ciertamente CIENTEC está aportando mucho en esa dirección.

Ignacio Trejos Zelaya

Cenfotec / TEC
San José, Costa Rica